Una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad (Joseph Goebbels)
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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Dioses y diablos mediáticos de Ramón Reig

Este libro es uno de los que mejor expone la tesis que me animó a hacer este blog, que es que la información veraz no está en los medios de comunicación masivos. Los grandes periódicos, emisoras de radio y de televisión no tienen como objetivo que los ciudadanos estemos informados sino mostrar la realidad según los intereses de las grandes empresas que los financian. Son principalmente mecanismos de propaganda. Muchos podemos pensarlo a simple vista, pero el autor ofrece gran cantidad de datos sobre la financiación de cada uno de los grupos empresariales que posee las acciones y por lo tanto maneja estos medios y también de ejemplos de cómo las noticias están filtradas por los intereses de los propietarios de los mismos, no solamente en cuanto a temas de política nacional e internacional, sino que llegan a recomendar sin ningún pudor  las películas producidas por sus empresas en la sección cultural y de espectáculos.

Escrito en 2004, Dioses y diablos mediáticos centra muchos de los ejemplos de manipulación y tergiversación de la actualidad en la cobertura de la guerra de Irak. Cuando lo leí el año pasado pensé que si incluso en aquella época, en la que sí parecía haber dos discursos bastante opuestos relativos a la justicia de aquella intervención y a los intereses que había detrás de ella, los principales periódicos españoles daban una visión de los hechos no muy diferente en realidad, en los últimos años la convergencia ha sido todavía mucho mayor y toda la prensa escrita, radiofónica y televisiva sirve de altavoz  unánime en la actualidad a los discursos del Fondo Monetario Internacional y de la banca alemana acerca de la insostenibilidad del Estado del bienestar y de cualquier alternativa posible al neoliberalismo más radical. El libro destaca especialmente la paradójica situación en la que se encuentra el grupo Prisa, intentando mantener un aroma supuestamente izquierdista mientras sigue a rajatabla los intereses del mercado y el discurso de la clase social dominante, un nadar y guardar la ropa que hace muchos años se denominaba gauche divine. Tampoco es que la sinceridad del resto de la prensa, que defiende los mismos valores pero ya sin ningún tipo de coartada, pueda ser considerada precisamente una virtud, pero comparto con el autor que las contradicciones de la prensa progre resultan más llamativas. 

Muy interesante, por último, la reflexión que propone el libro acerca de la utilización para la venta de productos publicitarios de la imagen de niños de corta o cortísima edad, incluidos bebés, que evidentemente no están dando ningún tipo de consentimiento para ello, una práctica que tenemos asumida como inocua y normal y que resulta aberrante si nos paramos a pensar sobre ello.

Más información:

jueves, 31 de julio de 2014

Storytelling de Christian Salmon


La sociedad de la imagen ha ido reduciendo paulatinamente el contenido del discurso de los políticos a la mínima expresión; los programas electorales ya no se explican, "no interesan" según los medios de comunicación dominantes, y se han visto reducidos a eslóganes cada vez más vacíos. Los líderes, temerosos de perder el apoyo de uno o de otro grupo empresarial, evitan lo más posible los discursos ideológicos y los sustituyen por la elaboración de un personaje mediático. Esta es la tesis de Storytelling, un sintético libro del francés Christian Salmon. Esta tendencia tiene su origen, como no, en el mundo empresarial americano; de hecho hace ya años que es raro ver anuncios que nos expliquen las bondades de ningún producto. La publicidad prefiere contarnos historias y vender actitudes y estilos de vida (en este punto el libro se acerca mucho a la tesis del famoso No logo de Naomi Klein) y esa es la opción que están siguiendo los líderes mundiales, ya no solo en los negocios sino también en la política.

De hecho, es fácil pensar que George Busch jr. no se convirtió en presidente de USA mediante ninguna propuesta política sino vendiendo su historia como ex-playboy y cristiano renacido, de la misma forma que Obama logró la victoria electoral sobre la base de una anécdota, ser el primer presidente negro de la Casa Blanca, y un eslógan, yes, we can, cuyo significado nunca se molestó en aclarar pero que suena muy bien, que es lo único que cuenta. Storytelling pone mucho énfasis, como es lógico dado el origen de su autor, en cómo la política francesa se sumergió hasta el cuello en esta nueva tendencia de la mano tanto de Sarkozy como de su antigua rival hacia la presidencia, Segolène Royal, ambos con un discurso tan grandilocuente como vacío y por lo tanto perfectamente amoldable a los intereses y vaivenes de los grupos empresariales y mediáticos del país en cada momento. Difícilmente se te puede acusar de traicionar tu programa político para acomodarlo a los intereses de las clases dominantes que te están apoyando desde la prensa que ellos controlan, si nunca has tenido un programa político; el storytelling permite a nuestros dirigentes hacer hoy lo contrario de lo que hacían ayer o de lo que dicen hoy mismo.

Hasta Mariano Rajoy en España protagonizó en su momento un patético intento de subirse al exitoso carro del storytelling con la famosa niña con la que intentó ganar las elecciones de 2008; el fracaso fue notable pero no está ocurriendo lo mismo con los nuevos mitos que nos están vendiendo, como la famosa confianza de los mercados o la supuesta necesidad de recortar servicios públicos para reducir el déficit del estado...

Más información:

http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=2986
http://elpais.com/diario/2008/10/19/domingo/1224388354_850215.html

jueves, 17 de julio de 2014

Cultura mainstream de Frédéric Martel

El periodista y sociólogo francés Frédéric Martel ha viajado por todo el mundo y se ha entrevistado con los responsables de los principales medios de comunicación de los cinco continentes para estudiar los fenómenos de masas en el mundo audiovisual. El libro resultante acaba siendo casi un análisis antropológico del mundo globalizado; leyéndolo podemos confirmar algunas cosas que podíamos intuir, como que gran parte del llamado "cine independiente" está producido y distribuido por los grandes estudios de Hollywood, que los norteamericanos no son capaces de exportar al mercado internacional la música country, y menos aún la música cristiana, a pesar de que son dos industrias nacionales muy poderosas, que los cantantes de toda Latinoamérica necesitan pasar por Miami para conocer el éxito fuera de su país, que los países europeos no están interesados en el cine producido por sus vecinos, o que solamente Hollywood realiza películas con ambiciones de penetrar ampliamente en el mercado internacional.

Otros datos ofrecidos por el libro no son en cambio tan vox populi, y leyéndolo uno se puede enterar de que a los chinos les encantan las películas norteamericanas pero ello no constituye una fuente relevante de beneficios para Hollywood porque la censura estatal limita los estrenos en salas y dispara la piratería, que en India, en cambio, prefieren su cine nacional al norteamericano y no por cuestión de censura sino porque el cinismo, la violencia y la desinhibición sexual del cine occidental chocan con su cultura, que es más proclive a películas más amables para toda la familia, que los culebrones egipcios triunfan en todo el mundo árabe, que el cine checo es enormemente popular en su país, que los grupos de música adolescente de Corea y Japón pegan muy fuerte en todo el sudeste asiático, o de por qué Al Yazira ha tenido un éxito tan rápido en los países musulmanes.

Cultura audiovisual, censura e intereses de las multinacionales son algunos de los temas abordados por un libro que está redactado también como un producto mainstream, de forma muy amena pero no por ello poco rigurosa. Es un libro eminentemente periodístico; se da muchísima información y es el lector el que debe elaborar sus conclusiones acerca de la manera en la que funcionan los imperios mediáticos, se crean las estrellas del espectáculo y cómo a veces las fronteras entre los países suponen barreras infranqueables para el flujo de información y cultura audiovisual y en cambio otras veces no lo son.

Más información:

http://haciendoelpino.wordpress.com/2011/05/25/entrevista-a-frederic-martel-autor-de-cultura-mainstream-hay-una-guerra-mundial-por-la-cultura-de-masas/
http://www.cineyletras.es/Libros/cultura-mainstream-como-nacen-los-fenomenos-de-masas-de-frederic-martel.html
http://www.editorialtaurus.com/es/libro/cultura-mainstream/

viernes, 11 de julio de 2014

El crash de la información de Max Otte


Las personas que nos atendían a la hora de utilizar un servicio público van siendo reemplazadas por máquinas complicadas de usar y teléfonos de atención al cliente irritantes e ineficaces. Servicios que antes eran gratuitos o de poco coste se vuelven de pago, más caros y además empeora su calidad. Las empresas nos bombardean con publicidad engañosa (9 de cada diez médicos opinan que ....) e Internet, la gran herramienta de comunicación de nuestro tiempo, es la primera fuente que incrementa el caos informativo y que se adueña de nuestros datos personales para vendernos cosas. Los medios de comunicación tradicionales, lejos de intentar informarnos como ciudadanos y como consumidores, son casi los que más colaboran a la confusión; normalmente se limitan a hacerse eco de las noticias que les proporcionan las casas comerciales. Y en cuanto a las universidades, sus tesis y estudios científicos ocultan muchas veces quién los ha pagado, y bajo el nombre de una prestigiosa facultad se esconde un informe elaborado por una empresa de acuerdo con sus intereses comerciales.

Estos son los principales temas que aborda el alemán Max Otte, que se hizo famoso al ser de los pocos que vaticinaron correctamente lo que pasaría con la burbuja inmobiliaria en Que viene la crisis, en su nuevo libro, El crash de la información. Aquí también explica de forma más o menos comprensible cómo se camuflaron inversiones de alto riesgo como productos seguros con la complicidad de las famosas agencias de calificación, lo que llevó a la situación que vivimos ahora, culpa de nuevo de la sociedad de la desinformación.

Botón de muestra:



Pero al usuario actual, en este momento de cambios, le sigue sorprendiendo que las cosas vayan a peor y no a mejor. Con la privatización de los servicios de energía eléctrica, agua, teléfono y correos, que según la publicidad debía significar para el usuario un abaratamiento, se ha demostrado que sucede exactamente lo contrario.


En las tarifas de la energía eléctrica domina tal desbarajuste en la tabla de precios, que en Internet ya se han creado portales —en particular verivox .de— que le calculan a cada uno cuál es el proveedor y la tarifa que le resulta (supuestamente) más barata . Tales portales aprovechan evidentemente en su propio beneficio el caos existente en las tarifas del suministro de energía eléctrica: según sus propios datos, Verivox alcanzó en 2008 un volumen de facturación de 30 millones de euros, lo que significa claramente que ese portal de comparación de tarifas es comercial, y por lo tanto no es independiente . Cada cambio de tarifa o de compañía que se realiza en él le supone una comisión.

Más información: